Rudolf Steiner Filósofo

Si quieres conocer al mundo, mira primero en tu corazón. Si quieres conocerte a ti mismo, dirige tu mirada al universo.

Un sistema educativo con raíces en el esoterismo; parece algo realmente descabellado, no obstante el método Waldorf comprobó su efectividad en el ser humano demostrando que lo poco ortodoxo puede ser muy favorable, sobre todo si se compara con el método tradicional que todos conocemos.

La base de la pedagogía Waldorf es el conocimiento del hombre y el auto conocimiento; ser conscientes de lo que somos capaces de ser como seres humanos libres.

Es una pedagogía que podría considerarse muy filosófica; debido a la forma en que se ve al ser humano, cuya susceptibilidad a adquirir conocimiento está dividida en septenios; la educación en el método Waldorf varía según las edades de los infantes.

Rudolf Steiner no poseía ningún tipo de instrucción en materia de pedagogía; todos sus conocimientos imbuidos en este método los obtenía de lo que el denominaba “registro akáshico” que; según sus viajes místicos, conseguía escrito en el éter.

Una Educación para el Espíritu, Alma y Cuerpo

Volviendo al tema de los septenios en los cuales el ser humano está realmente abierto a adquirir conocimientos, éstos fueron divididos por Rudolph Steiner según las edades de 0-7 años, 7-14 años y 14-21 años.

Según el punto del septenio en el que se encuentre la persona, la manera en que se le puede hacer llegar la sabiduría es distinta; esto se debe a que cada septenio tiene sus propias características.

  • Primer Septenio de 0 a 7 años. Una imitación natural como forma de aprendizaje.
  • Segundo Septenio de 7 a 14 años. Período de la imaginación y el arte.
  • Tercer Septenio de 14 a 21 años. La búsqueda de la verdad y lo que es real.

En una Alemania derrotada tras el fin de la Primera Guerra Mundial, Rudolph Steiner dio charlas en los que tocaba la importancia de un cambio en el sistema educativo.

La triformación social; un nuevo orden que buscaría la verdadera organización de la sociedad en sus tres marcos más importantes: política, cultura y economía.

Fue el magnate de las tabacaleras alemanas Waldorf Astoria; el señor Emil Molt quien, tras ser atraído por las creencias de la secta antroposófica, fundada por Rudolph Steiner; quien inyectó el capital para que se formara la primera escuela Waldorf en el año de 1919.

Trabajando los Septenios dentro de la Pedagogía Waldorf

Según Rudolph “los niños son seres que flotan a medio camino entre el mundo espiritual y el material” por ende, su espíritu aún no está completamente integrado a sus cuerpos; esto les permite leer con facilidad el registro akáshico y por ende el factor más importante a desarrollar es: la fantasía. Puesto que la fantasía es el preámbulo hacia el pensamiento.

El pensamiento fantástico es algo que se busca nutrir mucho en ésta etapa, por ello; es normal que personalidades facilitadores, investigadores e incluso científicos de los distintos métodos educativos que estaban surgiendo en aquella época se encontraran con situaciones que desembocaban en historias como la siguiente:

“Un alumno de sexto grado me preguntó cómo funcionaba la copiadora de la oficina. Antes de que pudiera decir algo, una profesora corrió hacia el niño y le dijo que había un gnomo dormido dentro del armazón y, que cuando se oprimía el botón, se encendía una luz que lo despertaba y él copiaba rápidamente el papel frente a él para luego pasar la copia por la ranura. Después de que el niño se fue, se me dijo  -no puedes envenenar la mente del niño con hechos duros y fríos como piedras-”.

Steiner aleccionaba a los docentes para que enfatizaran en el individualismo y la fantasía de cada niño; los mitos así como los hechos históricos no son muy diferentes en el método educativo Waldorf.

Existe una regeneración de células cada siete años y ocurre una metamorfosis considerable a nivel físico, anímico y mental. En base a esa creencia es que se asientan las bases del método educativo; siempre enfocado al desarrollo del espíritu.

Primer Septenio

Este es el septenio del movimiento y la voluntad. Un niño pequeño tiene ganas de hacer y, no tiene ningún tipo de filtro; por lo que son capaces de absorber todo conocimiento que venga.

Muchas veces los adultos en su afán por ayudar o, correctamente dicho, solucionar; aplastan esa voluntad que tienen los niños de hacer las cosas por sí mismos.

Los problemas que pueda tener un niño deben ser en la medida de lo posible siempre solucionados por él, sólo así se puede mantener viva la llama de su voluntad.

En el primer septenio, la educación Waldorf se enfoca en llevar al niño a moverse, a explayarse; el movimiento es un eje central en la filosofía de éste método educacional.

Se aprende  a través de nuestros cuerpos; cuando el niño siente el conocimiento a través de su cuerpo, entonces puede aprender mejor. El objetivo es desarrollar un concepto muy importante en los niños:

La voluntad es el paso definitivo hacia la libertad.

Es algo que se trabaja desde el ejemplo del maestro y, por supuesto, desde el ambiente académico que se vive. Andar, hablar y pensar; son factores muy importantes a desarrollar en este septenio.

El niño gradualmente despierta sus energías del pensamiento; el cuento en movimiento, una de las metodología en la pedagogía Waldorf; le da al niño melodía, ritmo, lenguaje, pensamiento, imaginación, creatividad y muchas cosas más que lo enriquecen tanto intelectual como espiritualmente.

Una base de voluntad sólida es lo que ayuda al niño a consolidar sus emociones en el siguiente septenio.

Segundo Septenio

Las emociones a través de las imágenes. Cuando se les presenta a los niños una imagen que les produce una emoción importante, como tristeza o asombro; inmediatamente queda grabada en sus pensamientos.

Estudiar sin emociones es memorizar, las cosas que se memorizan en realidad no se aprenden; es por ello que al cabo de un tiempo las olvidamos. El método pedagógico Waldorf no trabaja lo académico directamente a través del intelecto. Se usa el canal de las emociones.

Llegar a presentarles una fórmula en el pizarrón la cual deben memorizarse para poder aplicarla en la situación que se les demanda es algo inconcebible dentro de ésta metodología.

Lo que antes era el juego libre para que el niño descubriera todo un mundo de cosas nuevas a través del movimiento y el aprendizaje por imitación; ahora se convierte en algo más metódico.

El niño ha alcanzado un estado de madurez en donde puede desenvolverse de igual a igual con su guía o maestro. Es por ello que la educación ahora se convierte en transmitir no sólo un conocimiento nuevo; sino que ese conocimiento lleve una emoción que ayude al niño a conectarse más con los demás y con él mismo.

  • ¿Cualidad humana…?

  • ¿Realidad humana…?

  • ¿Actividad humana…?

Esas son las tres preguntas que debe hacerse todo maestro antes de querer hacer llegar un nuevo conocimiento; es por ello que, todo maestro de primera Waldorf ante todo debe ser: un artista.

Sumar, restar, multiplicar, dividir, idiomas; todo. ¿Cómo el maestro es capaz de instruir desde la belleza?

Es el reto que se les presenta a pedagogos de primaria Waldorf, para ello existen muchas herramientas y; en el escenario más ideal, el niño, junto a su maestro que ahora lo reconoce como una autoridad, dibuja un camino a lo largo de las siguientes cuatro semanas.

Es importante destacar que éstas cuatro semanas abordan un tema en específico en clases de dos horas; con esto se busca una inmersión total en el tema de tal forma que el niño lo comprenda, diseccione e incluso sea capaz de llevar los conocimientos adquiridos a un nuevo nivel.

Este cambio de asignatura cada cuatro semanas se debe al cambio en las fases de la luna.

Disco Matemático Waldorf

Uno de los elementos muy usados en primaria para poder enseñar matemáticas de forma eficiente y que cumpla con la visión pedagógica Waldorf es: el Disco Matemático.

Con él no sólo aprender a contar de dos en dos o tres en tres; que es la forma en que las personas aprender a multiplicar tradicionalmente.

Usando el círculo, los niños también dibujarán figuras geométricas. El disco de madera cuenta con un pequeño clavo en cada uno de los números los cuales van del 0 al 9.

Cada uno de los clavos se usa para que el niño pueda enrollar estambre, fieltro o cualquier otro material textil de distintos colores.

El disco, como todo juego; debe ser usado respetando dos reglas muy simples:

  1. Nos debemos mover en sentido de las agujas del reloj.
  2. Cada vez que pasemos por el número 0 agregaremos una (1) decena. Es decir, si llegamos a 9 en la primera vuelta, no comenzamos a contar de nuevo desde uno sino desde 10, 11, 12…20, 21, 22…y así sucesivamente.

Steiner explica que, durante el primer septenio; las fuerzas vitales del niño están volcadas a construir su cuerpo físico de manera fuerte. Es por ello que no es sino llegados a este punto que realmente se puede hablar de trabajar la memoria del niño, la lectura y la escritura.

Y, a pesar de aprovechar las nuevas tecnologías para la investigación, todos los trabajos deben ser entregados a mano con dibujos, tablas y cualquiera otro tipo de información dedicada que demuestre la aplicación en la asignación.

Tercer Septenio

Ejercitar el pensamiento y el juicio autónomo de los adolescentes es la base fundamental de la pedagogía Waldorf en éste septenio.

Se pasa a un sistema de profesores especialistas de cada una de las asignaturas; previamente, los alumnos venían acostumbrados de un ambiente muy íntimo, con un único profesor para toda la jornada; en este punto todo es más profesional.

El alumno aprende a ser autónomo y, el profesor, más que una autoridad; es un investigador, más digno de emular. También, otra de las características muy importante en este punto; es el incremento de las actividades.

Construcción, zapatería, cocina, carpintería, electricidad, jardinería; una educación rústica propia de las influencias que obtuvo Steiner en sus años jóvenes cuando trabajaba junto a su padre.

Las clases se cierran todas con narraciones, fábulas o cuentos; con el fin de que el profesor tenga la oportunidad de transmitir valores humanos primordiales a la clase.

Una Educación Fuertemente Criticada

A pesar de que los valores de la educación Waldorf se corresponde a los de la UNESCO; son muchas las personas que lo clasifican de infructuoso e incluso de sectario.

El trasfondo de Rudolf Steiner siempre ha ensombrecido su labor pedagógica, su libro filosofía para la libertad durante la segunda guerra mundial era odiado por los Nazis. De hecho, muchas escuelas Waldorf intentaron ser adoctrinadas a la visión Nazi en aquella época por lo cual cerraron sus puertas.

En una sociedad tan competitiva como la Alemania Nazi, un sistema educativo que no aceptara la competitividad ni los exámenes para evaluar al hombre del mañana, simplemente no era bien vista.

Hoy en día la sociedad mundial sigue siendo igual de competitiva, no obstante,la filosofía Waldorf se mantiene en:

“Formar personas que tengan conocimientos del mundo, la historia humana y la cultura; que tenga habilidades tanto prácticas como artísticas. Una persona que pueda actuar con iniciativa y libertad en la vida cotidiana”

En una escuela donde todos los niños aprenden a tejer y donde todos los aprendizajes son introducidos a través de medios artísticos en los primeros 14 años; es difícil imaginar que grandes personalidades puedan surgir.

No obstante, los alumnos Waldorf exitosos del mundo demuestran lo contrario:

  1. Sandra Bullock.

    Actriz.

  2. Thomas C. Sudhof.

    Ganador del premio nobel en medicina.

  3. Joanna Newsom.

    Arpista, pianista, cantante, actriz.

Actualmente existen más de 2000 escuelas Waldorf alrededor de todo el mundo; sus metodologías son complementadas con ejercicios muy similares a los que usan los otros métodos educativos que buscan romper el molde de la educación tradicional y; tienen como objetivo final, formar adultos capaces de un pensamiento libre, autónomo y altruista.

Educar a través de las artes plásticas es algo que se puede realizar en casa desde muy temprana edad; fortalecer esta faceta del niño, si no se realiza en su colegio, es responsabilidad de los padres.

Educar e instruir no puede ser una labor indiferente para los padres de los niños, todos deben involucrarse como guías, tutores y observadores pues; como dijo el mismo Rudolph Steiner:

“Todos venimos del universo, por ende, todos nuestros espíritus están conectados a una misma fuente de vida universal”

Referencias

Rudolf Steiner – Frases Célebres y Citas

Rudolf Steiner Citas Educación Waldorf

Palabra de Rudolf Steiner